Navidades en alta mar con Baleària
¡¡¡Buenos días a todos y bienvenidos a un nuevo artículo en este blog!!! Hoy voy a continuar con el
tema de la mar y los barcos, que como muchos ya sabréis, me encanta y disfruto como un enano.
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| Buque Cecilia Payne de Baleària atracado en el puerto de Dénia |
En el artículo de hoy, os voy a hablar de las primeras Navidades que pasé a bordo. Son unas
fechas muy señaladas en las que todos queremos estar con la familia y en las que las comidas
familiares, el cariño y la ilusión son los protagonistas.
Las Navidades pasadas embarqué como animador en el buque Cecilia Payne de Baleària.
Realizábamos a diario la ruta Dénia-Ibiza-Palma. Por la mañana, hacíamos el trayecto de ida desde
la capital balear hasta Dénia, haciendo escala de una hora en la pitiusa mayor, mientras que por la
tarde deshacíamos el camino andado.
Este buque fue muy diferente a los anteriores embarques en los que trabajé, ya que se trata de un
fast ferry, es decir, un barco de alta velocidad. Esto implica que, para empezar, no dormimos a
bordo; dormimos en tierra en un piso que la compañía paga para los tripulantes. En mi caso, como
yo dispongo de residencia en Palma, podía dormir en casa todos los días.
Otra diferencia es que esta temporada no había magia, pero a cambio éramos dos animadores en
el barco. Mi compañera de animación fue Neus, mi mejor amiga, una persona en la que confío
plenamente y nos compenetramos muy bien. Trabajar con ella es de lo mejor que me ha pasado.
¿Queréis saber cómo era nuestro día a día a bordo? Pues os lo cuento ya mismo.
EL COMIENZO DEL DÍA: A las 6 de la mañana, todos los días (exceptuando el día libre), sonaba el
despertador. Mi amiga Neus dormía en casa conmigo porque vive lejos, por lo que pasamos todos
estos días juntos. Bien, pues cuando nos levantábamos, desayunábamos y sobre las 7.00h y las
7.10h emprendíamos el camino a pie hacia el puerto de Palma. Teníamos que embarcar a las 7.30
horas como tarde.
PALMA-IBIZA: A las 8.00 horas, ponemos proa a Ibiza, a donde llegamos en dos horas. Durante la
segunda hora de viaje, despertábamos a los más pequeños una sonrisa con juegos y actividades. A
la llegada a Ibiza, mi compañera y yo íbamos a la puerta por donde desembarcaba el pasaje sin
vehículo a bordo para despedirles con una sonrisa y desearles felices fiestas.
IBIZA-DÉNIA: Una vez finalizado el desembarque en Ibiza, comienza el embarque para los
pasajeros con destino Dénia (además de los que ya tenemos procedentes de Palma). Aquí, mi
posición geográfica no variaba, pero mi compañera se iba a la cubierta de arriba a colaborar en el
control de acceso a las butacas Neptuno (de clase superior). Normalmente nos poníamos en
marcha a las 10.00 horas, llegando a Dénia a las 13.00 horas. Esta vez, el trayecto entero estaba
amenizado con bailes, juegos, danzas, dibujos, cuenta cuentos y hasta una visita guiada por el
barco. Incluso les contábamos leyendas urbanas que corren sobre ese barco… Una vez en el
puerto dianense, volvíamos a la posición de desembarque. Despedimos a los pasajeros y les
deseamos felices fiestas. Cuando el barco se queda vacío, hacemos limpieza de nuestra zona y nos
vamos a comer. Después de comer, todavía daba tiempo a una siestecita.
DÉNIA-IBIZA: A las 16.00 horas, tras echar la siesta o salir a dar una vuelta por la ciudad alicantina,
nos volvemos a poner en marcha. Empieza el embarque de pasajeros con destino a Ibiza y Palma.
Misma posición: yo abajo recibiendo al pasaje y dirigiéndole y Neus arriba controlando el acceso a
las butacas superiores. A las cinco en punto, cierran rampa y puertas y zarpamos rumbo a Ibiza.
Igual que por la mañana, la sala infantil se llena durante toda la travesía de magia e ilusión. ¡Incluso
un día vino a visitarnos Papá Noel! A la llegada a la isla pitiusa, normalmente sobre las 19.00 horas,
nos ponemos en posición de desembarque y, posteriormente, empezamos con el embarque.
IBIZA-PALMA: Una vez finalizado el último embarque del día, a las 20.00 horas salimos hacia
Palma, donde llegamos a las 22.00 horas. En este trayecto, solo ofrecíamos servicio de animación
durante la primera hora. Si embarcaban muchos niños en Ibiza, normalmente repetíamos parte de
los juegos que habíamos hecho al salir de Dénia, para que todos los conozcan y se lo pasen bien.
Una vez en nuestro puerto base, despedimos al pasaje. Esperamos a que el resto de compañeros
termine de recoger sus cosas y salimos con ellos. ¡Y al día siguiente vuelta de nuevo a la carga!
Sinceramente, fueron unas Navidades diferentes, ya que estoy muy acostumbrado a pasar estas
fiestas rodeado de mi familia durante todas las fiestas. Esto, a fin de cuentas, me sirvió como
lección de vida para aprender a valorar lo que tenemos y que por una chorrada tan simple como el
trabajo perdemos tiempo de estar con ellos. Aunque no me arrepiento de nada, ya que tuvimos la
suerte de coincidir con unos compañeros estupendos con los que hicimos piña rápidamente.
Solo tengo que sacar un inconveniente de esta campaña: el movimiento del barco. Normalmente
apenas se movía, pero los primeros días, que estábamos recién salidos de una tormenta, eso
parecía el Dragon Khan. Pero el resto de la campaña, por suerte, estuvimos genial.
Y así finaliza esta entrada en el blog. Espero que os haya gustado saber cómo es el duro trabajo del
marino y lo que supone trabajar en la mar. No hace falta que os diga que estoy a vuestra entera
disposición para cualquier pregunta que me queráis hacer. Si os ha gustado, comentad lo que
queráis y pulsad en ‘like’.
¡Un saludo y hasta la próxima!


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